Introducción
A la desolación de la muerte de su esposa y tres de sus hijos, Rembrandt produce “La conspiración de los bataves”, una pintura portentosa destinada a demostrar a los patriarcas de Holanda en la ceremonia de pacto y juramento previa a la sublevación al poderoso ejército romano en el año 69 antes de Cristo.
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| La conspiración de los bataves de Rembrandt |
Con su trabajo Rembrandt decía: miremos abiertamente nuestro pasado, reconozcamos que de estos hombres brutales provenimos. Pero el acontecimiento mismo de la oclusión de su obra decía que el lujo y el refinamiento de los burócratas que la rechazaban resultaba patético ante la pureza venal de los que allí estaban retratados. Rembrandt prefería la fealdad cierta a la belleza cosmética, la bestialidad genuina al refinamiento corrupto y la perversión cortesana.
“La conspiración de los bataves” muestra la futilidad de reducir la sustancia artística a una visión esteticista. Ni estética de lo bello ni estética de la fealdad permiten dilucidar lo que debate el mundo de la obra.
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| Zapatos de Vincent Van Gogh |
Este libro es una tentativa de reconocer el habla de la imagen más allá de la pretendida suficiencia estética que tiende a cerrarla sobre si misma.
Un llamamiento existencial se trata entonces de una estética más vasta, capaz de abarcar la continuidad dinámica de lo artístico, más allá incluso de su fijación en la obra.
Los cuerpos des-cubiertos de la guadalupana
El signo de la Guadalupana como signo visual posee múltiples rasgos, huellas o marcas significantes que en determinado momento, en un proceso de significación concreto, se manifiestan como rasgos distintivos.
El eje que privilegiamos en este análisis son los cuerpos des-cifrados a partir de los movimientos sociales que fuera de la institución religiosa ha retomado como símbolo de lucha.
La guerra de las imágenes guadalupanas sigue teniendo vigencia. Ahora la imagen de la Virgen se vuelve a poner en el campo de batalla, pero en el terreno de la cultura. El signo Guadalupano lucha entre su forma convencional, sagrada y otras formas que le confieren nuevos sentidos religiosos y paganos, culturales y políticos.
La virgen camina, toca tierra y se vuelve terrenal. La impresión de esta imagen en la portada de la revista Fem en 1984 le valió una amenaza de bomba a la redacción de la revista si no retiraba las revistas de los puestos de periódicos. Este nuevo signo fue descifrado claramente como una puesta en duda del origen sobrenatural de la imagen de la Virgen y de su sentido sagrado.
El signo oficial guadalupano que aquí se convierte en distintivos y tienden a asegurar una interpretación del espectador, pero en ellos encontramos: el vestido rosáceo de la Guadalupana, el lazo negro en la cintura, el manto azul con estrellas, el ángel y la bandera mexicana, así como el halo y los rayos dispuestos de maneras particulares en cada caso.
El cuerpo-signo de la guadalupana. Morena, morena, sí pero con facciones europeas. La identidad temporal del signo se constata al verse alterada por la introducción de un nuevo signo en el sistema de los signos, el rostro de la morena indígena. El signo es lo que no es, es puro valor negativo.
En todas las representaciones pictóricas que transforman el cuerpo tradicional guadalupano se puede percibir la puesta en duda del modelo ideal de mujer que representa a la Virgen de Guadalupe.
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| Portrait of the artist as the Virgin of Guadalupe de Yolanda López |



como se sigue aqui¿
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